domingo, 26 de mayo de 2013

Morder el cielo

Ganas de morder el cielo.
Y tocar tu cuerpo sin
miedo a hacerme daño.

Tirar la ropa al suelo sin
preocupaciones.
Y arrebatarle el tiempo
al tiempo,
cuando llegue la hora
de marcharse.

Soñar contigo hasta
aborrecerte.
Quererte como nunca,
amarte para siempre.

VI

¿Por qué condenarme a
vivir bajo el mero recuerdo
de algo que ya no existe?

O someterme al sonido del
que era nuestro
despertador,
fingiendo sonar a la mima
hora de siempre.

O el falso olor a café por
mi pasillo,
y la falsa silueta de tu
cuerpo en mi cama,
rodeado por mis sábanas.

Y la más mínima foto
enmarcada,
haciéndome recordar lo
que he perdido.

No eres tú, sino yo,
la que se rompe,
tiembla,
y arde,
cada vez que cree volver
a escucha tu voz.