sábado, 24 de enero de 2015

Tu paraíso-infierno

Hoy quiero leerte completo
en todas tus ediciones.

Quiero aprender de ti
a volar cuando hay niebla
y a no esconderme
si el miedo araña    de nuevo
nuestra puerta.

A veces desnudo mi piel con poemas
y me siento yo, por primera vez
entre poetas que no hacen más que
nombrarte entre renglones.

Otras veces te siento cordero
pero sin embargo otras,
un lobo con demasiada hambre.

Me siento peonza entre tu vida y la mía
y mi corazón aún no sabe
por cual de ellas decantarse.

Hoy quiero recitar cada una
de tus miradas
y hacer de cada parpadeo
una nueva puerta que me lleve
pero no me traiga
de tu paraíso-infierno.

miércoles, 14 de enero de 2015

No te voy a pedir que te quedes.

No te voy a pedir que tragues mis miedos.
No te voy a pedir que te quedes.
Ni siquiera que abras las maletas.
Tampoco te voy a pedir que me quieras, 
porque no lo harás si te lo pido.

No te voy a pedir que seas mío,
ni que cuando me roces sientas lo mismo 
que sienten mis manos cuando descubro 
el nuevo mundo que esconde
tu piel.

Tampoco te voy a pedir que no me olvides.
Y es que he conocido muchos sueños
a los que les he cerrado la puerta
antes de saber que no se han cumplido.

Pero esta vez,
sólo quiero pedirte una cosa:
vuelve cuando quieras.
Porque quizás a ti,
jamás te cierre la puerta.

domingo, 4 de enero de 2015

Hoy quiero encerrarme en ti

Hoy quiero encerrarme en ti
porque no conozco mejor cárcel
que tu piel.

Así podré beber tus lágrimas antes
de que estas decidan cubrir tu cara
de un innecesario dolor.

Podré refugiarme de lo real
mientras escucho el latir de un
corazón con demasiados parches
componiendo la sinfonía de tu vida,
y de la mía ahora.

Podré resurgir de mis sueños
cuando duerma
y no tendré mas que abrir los ojos
para verme envuelta en
un nuevo sueño,
y tú
protagonista de él,
no haces más que besarme en el
noroeste de mi nuca.

Podré saber como vistes debajo
de la piel,
y querré quedarme para siempre.

Podré tocarte el alma cuando no
sepas si mereces la felicidad
y te gritaré      desde dentro
que no encontraré razón
alguna
para que esos ojos
que me miraron una vez
de la misma forma que la luna mira
al mar cuando llega la noche,

no puedan conocer jamás
la alegría.