domingo, 25 de agosto de 2013

Sobrevivir a ti.

Sobrevivir a mi propia
guerra interior
es tan complicado
como fingir
que tú no has ocurrido
nunca.

Autodestrucción
colocando mis ganas de
vivir en la cuerda más floja
jamás existente antes.

Palabras derivadas de un
café quizás demasiado
cargado
o de un amor que
(aún aparentando ser
dulce)
ha dejado un sabor
amargo.

Sensación de vacío cuando
evito todo lo que me
recuerda a ti,
un vacío que solías
llenar a besos.

He vuelto a escribir con la
necesidad de hablarte sin
que me escuches,
de sentirte por un rato
entre mis dedos,
y volatilizarte en el aire
como has hecho siempre.

Devolviendo la vida a un
cuerpo inerte,
que no quiere saber de amor,
hasta que
pronuncian tu
nombre.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Prefiero llamarte poesía.

Yo,
que te he oído hablar y
lo que no es hablar en
todos los tonos y tesituras.

Mi piel,
que ha rozado
la tuya,
y ha subido sobre tu cuerpo
sin temer a las alturas.

Tus besos,
que se han fundido en
mis caderas,
y han clavado banderas en
mi nuca.

Mis besos,
que han ido haciendo guerra
por tu cuerpo.
Erizando tus poros,
y haciendo de tu piel
un campo de minas.

Podría hablarte de tu sonrisa,
pero la tengo sobrevalorada.
(Aunque no me canso de
idolatrarla).

Podría hablarte de mí,
pero terminaría hablando
de ti,
ya que aveces mi vida,
es más tuya que mía.

Pero,
¿sabes qué?
Podría llamarte
por tu nombre,
pero prefiero llamarte
poesía.