sábado, 8 de noviembre de 2014

En cientos de brindis

Te vi desnudo
despojándote de miedos
y por primera vez te conocí por dentro,
y brillas más de lo que pensaba.

Me desgastas en cada falsa caricia
que me recuerda lo grande que fue
creer que te tenía,

y he sabido reprimir todo
intento de olvidarte
porque sé que eso supondría
dejar atrás
la dulce tortura de quererte.

Me bebías y degustabas a tu antojo;
y decías,
que yo era la botella de vino
más exquisita que jamás
habías probado

y ahora por tu culpa
detesto el vino.

Volaste de mi lado
y te despediste de mí como
se despide la noche cuando aparece
la mañana,
en un abrir y cerrar de piernas.

Y me llaman loca porque aún sigo
pidiéndote en forma de deseo
en velas de cumpleaños,
en estrellas fugaces,
en doce uvas,
y en cientos de brindis.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Ella al fin tuvo el valor de
abrirle la puerta para dejarle salir,
pero de repente, cogiéndola de
la mano, la invitó a huir con él.
-microcuento

sábado, 6 de septiembre de 2014

Cuando no hablo de ti

Cuando no hablo de ti
hablo de perderte o de que no pierdas
la costumbre de que dejes que te encuentre
cuando no inventes jaulas en mi cuerpo
que te encierren.

Cuando no hablo de ti
hablo de lo que me cuesta huir
de todo lo que eres y nunca has sido
pero lo suficiente para hacerle entender
a mis mejillas,
que ya no van a volar por ellas,
más agua y sal

hasta que venga el buitre del recuerdo
a arañar de nuevo las heridas.

Cuando no hablo de ti
hablo de incendiar mis despedidas
ahogar en abrazos los recuerdos
y tallar en tu pecho todo aquello que
quiero que siempre recuerdes,

y no es precisamente que te quiero.

Cuando no hablo de ti
hablo de lo poco que soy
si no estás tu aquí
para decirme lo contrario.
Barnizar los destrozos de un pasado
y aprender a restaurar un presente
contigo o sin ti.

Cuando mi poesía no habla de ti
habla de los dos.

Parece mentira que no sepas
que serás siempre un folio en blanco
y mis ganas de olvidar
la tinta que ayude a escribirte
y describirte
por dentro
cuando no te encuentre
y no me quede más remedio,
que asumir,
que este hambre de ti
va para largo. 

domingo, 24 de agosto de 2014

Amor y tres estaciones.


No es que mi cuerpo
no quiera escapar
de las primaveras que se esconden
entre cada uno de tus dedos.

No es que conozca mejor que nadie
el mapa de tu cuerpo
pero ya son miles las ganas
convertidas en tinta
que dibujan en tu piel
la razón por la que me enreda
en ella
y me sea tan difícil desaparecer.

No es que recordar me ayude a
que duelas menos,
pero es que
se nos echó encima el invierno
y aún no me habías contado el secreto
de cómo volar a ras de tu cuerpo
sin quemarme.

No es que te quisiera más que nadie,
pero te aseguro que la parte
de mi alma
que no quise vender al diablo


aquél diablo al que te empeñaste
en llamar amor


te está gritando desde dentro
que no habrá jamás nadie
capaz de decirte sin hablarte
que te quiere.

No es que ya dejé de quererte    o sí
pero el invierno que dejaste
en mí cuando te fuiste
se cansó de esperar
mil veranos
que no llegaban
y decidí tapar mis ojos
para no ver
que no te habías vuelto a ir.

No es que sea inmortal,
pero gran parte de mí 
se volvió de acero
desde el día que golpeaste 
la verdad contra
mi pecho.
Y se nos hizo otoño
de nuevo.
Pero esta vez,
para siempre.


lunes, 26 de mayo de 2014

Bebernos de nuevo.

Me miras, y haces desaparecer los miedos más ásperos que se esconden debajo de mi piel.

Vuelves en cada canción, y me haces recordar las ganas de encontrarte, que me quedan.

Eres coraje, fuerza y aire.

Me abrazas intentando salvarte de todo el dolor que te persigue, pero en realidad me estás
salvando a mí.

Me besas, y tiemblan suelos que no conocía hasta entonces. Y repites que no habrá jamás nadie
que entienda nuestra forma de querernos, y te quiero aún más.

Saboreamos las ganas de comernos, pero lo hacemos poco a poco. Antes quitémonos las espinas
que nos quedan, no vaya a ser que nos pinchemos.

Te han dicho tantas veces que te quieren, de bocas tan poco fiables, que rebuscas dentro de mí,
por si acaso crees que miento.

Eres coherencia hasta cuando te contradicen las ganas de comerte el mundo, y decides
empezar primero por mi boca.

Y hasta que nos aborrezca la noche, déjame seguir enredándome por tu piel de hiedra.
Porque soy pantera hasta cuando me dices que mi piel es de terciopelo, y la besas.

Bésame las penas, que los miedos ya se fueron, desde el momento en que escalaste por las
vértebras de mi espalda, y colocaste la bandera, en la cima de mis ganas.

Eres tan tuyo, que a veces me pongo hasta celosa, y decido robarte, a ratos, mitad de ti, para
complementar la otra mitad mía.

Viertete en forma de felicidad sobre mí, no tengas miedo. Pervierte mi entusiasmo, esta noche,
por bebernos de nuevo.                                        

domingo, 18 de mayo de 2014

Quizás nunca dejé de buscarte.

Quizás te vayas
porque nunca me atrevo
a pedirte que te quedes.

Quizás sólo sonreías a medias
porque tenías miedo a que te arrebataran
de golpe
la poca felicidad que te quedaba.

Quizás presumimos ser de hierro
y nos rompimos en pedazos
a cada insulto,
y fingiendo que nos odiábamos.

Quizás nunca dejé de buscarte
en la risa de un niño,
para recordar la dulce transparencia
de tu sonrisa,
cuando era a mí a quien sonreías.

Porque buscarte entre mis sábanas
ya está muy visto,

lo hago siempre

y a veces deliro y te veo,
rodeándome con tus brazos
besando mis cicatrices,
envolviéndome en tu sueño.

Así que esta noche
hazme un sitio entre tu piel,
desabrocha mis penas,
apaga el miedo.

Y hoy, aunque sea por última vez,
juguemos a incendiarnos los cuerpos.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Tantas guerras.

Te dibujabas en poemas que
no usaban pincel si no eran tus manos.
Me bebías a sorbos pequeños
para que durara más nuestro rato de paz,
hasta que tu corazón se tornaba
de un color ira, oscuro.
Y cuando usabas de lienzo mi cuerpo
pintabas nuestro futuro,
y me admirabas, como quien descubre
el tesoro más buscado. 
 
Te partías en pedazos sobre mí,
cuando me tocabas.
Y asegurabas con pestillo la
esperanza,
dándole besos de vez en cuando
por si decidiera irse en cualquier
momento a por otra vida en la que
no estuvieras tú,
y no volviera.

Te despedías de mí como si te
fueras para siempre,
y luego volvías.

Yo me sé mil historias para contarte
y que te duermas,
pero he decidido no contar nada
hasta que no me cuentes el secreto
de por qué te amo
y de por qué me matas, (solo teniendo por arma tus palabras)
al no querer dejarme entrar en ese laberinto
que en ocasiones llamas corazón,
y otras simplemente
no lo encuentras en tu pecho,
y no lo llamas.

Que de tantas guerras me conoces
y por tantas victorias nos amamos,
y no te miento cuando te digo
que hasta el más cuerdo
se acordaría de la locura que produce
tu sonrisa,
si la viera.


Y te juro que yo no hubiera
planeado esto de quererte,
hasta que en mitad de tanta guerra
tu ombligo se posó sobre el mío
y pude ver,

que combinaban
perfectamente.

jueves, 6 de febrero de 2014

Ella.

Ella,
que sujeta cristales
con las manos,
y acaricia suavemente la
escopeta.

Dentro de ella no quedó
mas que cenizas de un
incendio pasado.

Y sigue siendo papel
bajo el mismo manto
de fuego,
que la atormenta.

Cree fundir las penas
en litros de cerveza,
pero su dignidad quedó
sobre el suelo,
como sus bragas,
aquella noche
en aquél mugroso bar
de mala muerte.

Ya no cree en el amor,
ni en ella misma.
Cree apartar todo el miedo
que le perturba.

Pero se hunde cada vez más,
cuando cree rozar el cielo,
y se queda corta.

miércoles, 29 de enero de 2014

Tu sabor de amor inoxidable.

Lo bueno de haberte leído
tantas veces,
es que conozco de memoria
cada página de tu cuerpo.
Y en ocasiones (siempre que
puedo)
hago pliegues en tus esquinas,
por si me pierdo,
y quiero volver
a leerte de nuevo.

Te pido que perdones a veces
mi soberbia,
no concibo que aún sigas
siendo tú
quien despierte a esta fiera
que se esconde dentro de un
sin fin de inseguridades.

la sensación de inseguridad
por no saber si estarás aquí
para siempre.

Quiero saber por qué me
siguen sabiendo agrios
los besos de otras bocas

me acostumbre a tu sabor
de amor inoxidable.

Y me sigo dirigiendo a ti
como un niño cuando desea
un caramelo,

deseando abrirte,
deseando que me abras,
de miedos
de sueños
y de piernas,

y queriendo que nunca
dejes de hacerlo.

Ni la adivina más falsa hubiera
adivinado jamás todo lo que
tu cuerpo,
ha hecho sobre el mío.

Nunca sabré lo que va a pasar,
lo que me vas a querer
o lo que me vas a olvidar,

y reconozco que aunque duela,
en ocasiones eso resulta
hasta emocionante.

Será que seré más tuya que mía,
y sólo de pensarlo me tiemblan
las piernas.

No lo sé,
pero quizás te quiero
porque una vez
te convertí en poesía.

miércoles, 15 de enero de 2014

Para vosotros, ignorantes.

No tenéis ni puta idea de lo que conlleva estar enamorado, y mucho menos el significado de dicha frase. No sabéis lo que es amar a una persona, no sabéis qué es el amor.
Amar es tener, querer, y a la vez sufrir y llorar, temiendo que lo que hoy tienes, se marche en cualquier momento, como si nunca le hubieras conocido.
Amar es crecer aprendiendo de esa persona; andar y acordarte de todo lo que te enseñó, cuando andabais juntos. Amar es querer hasta el punto de que duela.
Me duele ver como usáis el verbo 'amar' colocándolo en un mensaje de texto, en una carta, en las paredes y en vuestras bocas, y no sabéis que significa.
Y por favor, no digáis que estáis enamorados, cuando no encontráis la diferencia entre amor y capricho.

viernes, 3 de enero de 2014

Punteas

Punteas mi cuerpo hasta que sangra.
Y a veces me olvido de que duele.

Y es que pensar en ti,
es como disparar sin puntería.