sábado, 16 de noviembre de 2013

Cartas con dueño y sin destino. (1/5)

Quiero que hagas una acción poética sobre mi cuerpo, no quiero versos, ni besos, ni mucho menos frases cursis; quiero que dibujes tu vida sobre mi piel blanca, quiero que reflejes tus ganas por comerte el mundo en mi cuerpo, comerme a mí es lo de menos, eso siempre se podrá hacer después.
Creo que no sabes cuál es el significado de la frase ‘volar de ti’, (despegarme de aquello que me aferra a todo lo que tenga que ver contigo), aunque parezca imposible.                                                                                          
Es ilógica mi manera de quererte. Te quiero cuando suspiras, cuando apartas la mirada de cualquier cosa a la que estés mirando en ese momento, solo para mirarme a mí. Te quiero, y lo hago cuando te tengo delante, apartándome el pelo, o agarrándome de la nuca, para seguidamente besarme. 
Te quiero rodeándome con tus manos mientras despegamos del suelo, viajando lejos, en tu cama. Siempre te voy a querer a medias, a plazos cortos, por si te vas, y me quedo sin nada.
      
Eres mi nada, y a la vez un poco de todo.
Y sé que te diviertes convirtiéndote en este nudo en la garganta, o en esa mano temblorosa que hace el esfuerzo de remendar malos recuerdos.
No sabes lo que es sufrir a pesar de saber que tienes lo que quieres, no sabes lo que es llorar por ser consciente de que a quien hoy estás abrazando, se puede marchar en cualquier momento, no lo sabes. 
Pero te lo digo ahora, aunque no me escuches; no tengo por qué gritarlo, ni siquiera yo puedo escucharme a veces, pero en ocasiones puedo oír entre estas cuatro paredes un,‘eres muy importante para mí, pero esto no puede llegar a nada más’.
Va siendo hora de cambiar mi mentalidad respecto a lo de idolatrarte, tengo que aprender a imaginar mi felicidad, sin necesidad de verte a ti en ella.
Y sinceramente, en ignorancia, se me ocurrieron miles de maneras de olvidarme de ti, pero no quiero.
Cada uno es feliz a su manera, viajando, o subiendo el volumen de su canción favorita al máximo, yo soy feliz cuando dices que tú también lo eres.

He tratado cientos de veces que un poema te describa. Pero no me sale. No consigo arrancar de mí lo suficiente, para hacerte entender lo que has significado en mi vida.

-