Era invierno
pero seguía
siendo verano dentro de
mí.
Mi cuerpo creía estar aún
en tu cama
y mi mano deliraba,
creyendo estar rozando
tu cuerpo.
Viajando sobre ti
de polo a polo
de norte a sur.
Sin límites marcados.
Ahora solo sujeto penas,
y acaricio cuerpos,
que más quisieran parecerse
al tuyo.
Quiero volver a sujetar tu mano,
y ver como se balancean
y se fusionan
al mismo tiempo
que nuestros pies caminan.
Para mí,
siempre seguirá siendo verano.
Aquél verano,
que hicimos solo nuestro.
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