Hoy quiero encerrarme en ti
porque no conozco mejor cárcel
que tu piel.
Así podré beber tus lágrimas antes
de que estas decidan cubrir tu cara
de un innecesario dolor.
Podré refugiarme de lo real
mientras escucho el latir de un
corazón con demasiados parches
componiendo la sinfonía de tu vida,
y de la mía ahora.
Podré resurgir de mis sueños
cuando duerma
y no tendré mas que abrir los ojos
para verme envuelta en
un nuevo sueño,
y tú
protagonista de él,
no haces más que besarme en el
noroeste de mi nuca.
Podré saber como vistes debajo
de la piel,
y querré quedarme para siempre.
Podré tocarte el alma cuando no
sepas si mereces la felicidad
y te gritaré desde dentro
que no encontraré razón
alguna
para que esos ojos
que me miraron una vez
de la misma forma que la luna mira
al mar cuando llega la noche,
no puedan conocer jamás
la alegría.
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