El amor,
esa trampa con entrada pero sin salida.
No lo vi llegar
y se presentó ante mí como el huracán más bonito del mundo.
Y me dejé hacer.
Me envolvió en él de tal forma
que ni la poca cordura que me quedaba
supo ver el precipicio que estaba a punto de saltar.
Me abrazó, me hirió
y me congeló
para poder mantener el sentimiento por más tiempo.
Me salvó y me mató casi a la misma vez.
Y te fuiste,
pero ni siquiera así
el amor,
supo olvidarse de mí tan bien como tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario