Dicen que la tristeza ya no viene a visitar a mis poemas
que has llenado de almíbar cada verso
y la mala suerte dejó de bailar sobre mis heridas
por ti.
Y es que, cómo voy a llorar en mis poesías
si ahora me dedico a alabar cada parte de tu alma y cuerpo
un puzzle de paz y amor
destinado a llevarme a la séptima luna de un universo
reservado solo para nosotros dos.
Si no supe decir cuánto eras para mí,
perdóname
ya que no encontré la forma adecuada para explicarte
que no soy si tú no eres conmigo.
Así que protegeme del recuerdo de un pasado
que se empeña en destruir lo que queda de mí.
Hazme feliz
así, como tú sabes
abrazándome con tus alas y llevando en tu pecho
mi corazón como bandera.
Porque no volaré más alto hasta que no sepa
que esta vez, en mi vida
el amor al fin se queda.
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